Eduardo Espina – El cutis patrio

$270.00

Colección Poesía y Ficción Latinoamericana ‖ 192 págs. ‖ 14 x 21 cm.

El cutis patrio es un tour de force, por su amplitud, por el esfuerzo sostenido que significa, por el campo de lectura que abre. Es difícil abarcarlo de una ojeada. Pero esa impresión de ser un lector superado por el libro es un aspecto considerable y muy apreciable de su impacto. Espina ha hecho un trabajo extraordinario. Tiene una notable capacidad para el ciframiento alusivo, para dar la impresión de amazacotado fresco, singular,distintivo. Su poesía es un desafío auténtico y pocos hoy, si alguno, son capaces de mantenerlo con esa dosis feliz de calembour, con ese temple bienhumorado que no cede ante la autocompasión o el solipsismo. Un libro admirable”.

Roberto Echavarren

“Una poesía fascinante, única, original, que invita al asombro”.

Marosa di Giorgio

“Quizá el poeta vivo más imaginativo del lenguaje en lengua castellana”.

José Kozer

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Adquiera El cutis patrio, de Eduardo Espina en hasta 12 cuotas con Mercado Pago. Editorial Mansalva.

Prensa:

Peso0.2 kg
Dimensiones22 x 14 x 1.5 cm

Fragmento

Lorenzo Lotto, vigilia final
(La vida no puede esperar a que termine)

I
Loa la luz lo que enlentece,
habitar donde derrota rosas.
Torna el ibirapitá por verla
convertir en alud saludable,
viene la herencia enseguida,
está en casa recién arribada.

II
En la costumbre hasta unir
el iris a la nariz por ver así,
sintió como suerte un rasgo,
hizo casi nada para que sea
el descenso esta vez la caída.
Icaro quería decir eso o ser.
Así la plenitud de planicies
hacía como lo supo el cielo,
así el azul siguiente dijo oh.
Mientras menos miraba, el
viento de la voz en su lobo
elevó el limbo ante el timbó.
Tiempo tendría para atraer
al aire herido pudiendo dar
a la edad unos años menos.

III
Cuánta calma de amenazas,
cuánto tiempo que nadie ve:
eran horas aunque quisieran.
En metáfora vista por fuera
encontraba lo que un trébol
con pensamientos de planta,
encontraba abriendo la obra
rumbo al brocal del lóbrego
librado para morir un poco
menos o ahora mucho más.
Y la posteridad, esperando,
y la paz que ahora es pera.

IV
A lo lejos cuando solía el
ángel cabía en la ventaja
acangrejada del graznido.
Aunque debió saberlo, la
niebla del bañado le tocó
el ocultismo con que del
rumor numeroso pasar al
centauro que por uro para.
Respirable a raíz de higos,
feliz como recién llegado,
y cuánto de acacias que sí.
Va la escarcha en su causa,
el manjuarí a sus jaurías.

V
Quiso el pirú que apuraran
la quimera del bosque en el
verano, pero ya no importa.
Murió con los ojos abiertos
para que las imágenes
siguieran saliendo.