Gerardo Jorge – Visión de las ciudades

$300.00

Colección Poesía y Ficción Latinoamericana ‖ 64 páginas ‖ 14 x 21 cm.

Visión de las ciudades es un libro notable, un poema que desborda sus límites devolviéndole de un modo nuevo al género moribundo de la poesía su capacidad de narrar. En efecto; hay un parque, unas plazas, un puerto. Nada especialmente memorable sucede, salvo que los textos en su objetivismo, en su carencia absoluta de énfasis, están atravesados por una extrañeza infinita que lo embarga todo y que no es otra que la extrañeza de lo evidente; la extrañeza de mirar, de cruzar una calle, de leer ahora estos poemas, de recorrer una ciudad. No es un empeño menor; en pleno siglo XXI, con esta Visión de las ciudades Gerardo Jorge ha comenzado a mostrarnos los nuevos estatutos de la soledad.

Raúl Zurita

Adquiera Visión de las ciudades de Gerardo Jorge en hasta 12 cuotas con Mercado Pago. Editorial Mansalva, lo que hay que leer.Prensa:

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Colección Poesía y Ficción Latinoamericana ‖ 64 páginas ‖ 14 x 21 cm.

Visión de las ciudades es un libro notable, un poema que desborda sus límites devolviéndole de un modo nuevo al género moribundo de la poesía su capacidad de narrar. En efecto; hay un parque, unas plazas, un puerto. Nada especialmente memorable sucede, salvo que los textos en su objetivismo, en su carencia absoluta de énfasis, están atravesados por una extrañeza infinita que lo embarga todo y que no es otra que la extrañeza de lo evidente; la extrañeza de mirar, de cruzar una calle, de leer ahora estos poemas, de recorrer una ciudad. No es un empeño menor; en pleno siglo XXI, con esta Visión de las ciudades Gerardo Jorge ha comenzado a mostrarnos los nuevos estatutos de la soledad.

Raúl Zurita

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Peso0.2 kg
Dimensiones22 × 14 × 1.5 cm

Poema

La pesca

Entre barcos areneros hundidos
a medias, amarrados en el puerto,
unos chicos de once, doce años
saltan, van y vienen del lugar
donde tienen plantada una caña:

pescan en el río, y recolectan
lo que sacan en las bases
de unas botellas de gaseosa que cortaron,
donde ondulan vivaces las mojarras.

Pescan en el río y corretean
haciendo equilibrio sobre chapas,
a las nueve de la noche y se ríen:

última morada de la imagen primigenia.

Desde atrás los recorta en contraluz
el intenso fulgor de unos reflectores blancos.