Marta Minujín – Los años psicodélicos

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Colección Popular de Arte Argentino ‖ 80 páginas ‖ 17 x 24 cm.

Durante dos años, Marta Minujín desertó de su vida de artista y se dedicó a algo tan novedoso e improbable como “ser hippie”. Entre 1967 y 1969, la reina del pop art de Buenos Aires se convirtió en una sacerdotisa del ácido lisérgico, el combustible de la contracultura y la psicodelia. Esa experiencia la llevó a entrar en contacto con la escena underground de Nueva York y de regreso en Buenos Aires, Minujín se propuso mantener conectada a toda la beautiful people porteña a través de Lo Inadvertido, una especie de diario psicodélico que duró algunos meses del ‘69. Sus páginas sobrevivientes se muestran aquí por primera vez completas y quien se asome a su laberíntico diseño descubrirá el peso de la historia detrás de algunos nombres que, entonces, eran parte de un gueto. Luis Alberto Spinetta, Miguel Abuelo, Tanguito, Daniel Beilinson y Skay, su hermano menor, contribuyen en el diario perdido de Marta Minujín. El periodista Fernando García rescató estas páginas del olvido y en un trabajo de arqueología pop repone la escena y circunstancias en que estas hojas fueron confeccionadas y repartidas en el circuito hippie de Buenos Aires.

Adquiera Los años psicodélicos de Marta Minujín en hasta 12 cuotas sin interés con Mercado Pago. Editorial Mansalva, lo que hay que leer.Prensa:

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Colección Popular de Arte Argentino ‖ 80 páginas ‖ 17 x 24 cm.

Durante dos años, Marta Minujín desertó de su vida de artista y se dedicó a algo tan novedoso e improbable como “ser hippie”. Entre 1967 y 1969, la reina del pop art de Buenos Aires se convirtió en una sacerdotisa del ácido lisérgico, el combustible de la contracultura y la psicodelia. Esa experiencia la llevó a entrar en contacto con la escena underground de Nueva York y de regreso en Buenos Aires, Minujín se propuso mantener conectada a toda la beautiful people porteña a través de Lo Inadvertido, una especie de diario psicodélico que duró algunos meses del ‘69. Sus páginas sobrevivientes se muestran aquí por primera vez completas y quien se asome a su laberíntico diseño descubrirá el peso de la historia detrás de algunos nombres que, entonces, eran parte de un gueto. Luis Alberto Spinetta, Miguel Abuelo, Tanguito, Daniel Beilinson y Skay, su hermano menor, contribuyen en el diario perdido de Marta Minujín. El periodista Fernando García rescató estas páginas del olvido y en un trabajo de arqueología pop repone la escena y circunstancias en que estas hojas fueron confeccionadas y repartidas en el circuito hippie de Buenos Aires.

Adquiera Los años psicodélicos de Marta Minujín en hasta 12 cuotas sin interés con Mercado Pago. Editorial Mansalva, lo que hay que leer.Prensa:

Peso0.2 kg
Dimensiones22 × 14 × 1.5 cm

Fragmento

¿En que circunstancias Badal te dio el primer ácido?

Ibamos caminando por el Central Park hacia el museo. Fue una pastilla de 400 miligramos que se llamaba “Blue Sky”, por eso lo de Lucy in the sky with diamonds. Atravesamos el parque y llegamos al museo y como te decía fue un horror. Todo el público eran calaveras, calaveras. Entonces tomamos un taxi a la casa de él y me agarró ese viaje interno que todavía me lo acuerdo patente. Después, inmediatamente, te entra la curiosidad de tomar más y yo llegué a tomar todos los días, todos los días, todos los días. Todos los días durante años, no sé como estoy viva. Llegué a pesar 45 kilos, ahora peso 58, y se me quebraba el pelo. Se me quebraba todo. Porque te mata el físico; te mata el cuerpo.

¿Había algo que necesitabas liberar?

¡No! Entrás en otro mundo, tenés las puertas de la percepción abiertas.

¿Qué viste en ese otro mundo?

Vi cosas maravillosas. Te metés en la época de William Blake, te metés adentro de sus dibujos. Ves tus manos y podés acceder a tu vida anterior. Yo tenía 27 años pero ya parecía una persona de sesenta u ochenta o mil o tres mil años. A la otra gente que veías en la misma onda la veías como en diferentes épocas. Los veías en la época medieval, romántica… Eso era lo genial, que cambiabas de época. De ocho horas que duraba el viaje, las cuatro primeras son muy intensas y después vas bajando. La música…

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